La típica tarta argentina integra la lista de las diez mejores puntuadas en el sitio especializado en cultura gastronómica, Taste Atlas.
De membrillo o de batata, la pastafrola se ha instalado como un clásico en las mesas argentinas. Elaborada de forma artesanal en hogares o adquirida en panaderías, esta tarta acompaña los momentos del día, ya sea de postre, para la merienda con mates o en las celebraciones familiares.
Recientemente, el sitio especializado en cultura gastronómica Taste Atlas publicó un ranking donde la pastafrola fue reconocida como una de las diez mejores tartas del mundo, obteniendo el sexto puesto basado en las valoraciones de los usuarios.
Encabezan la lista el pastel de nata de Portugal, seguido por el appeltaart —tarta de manzana típica de los Países Bajos—, luego el flan pâtissier, la tarte Tatin y la tarte aux mirabelles, las tres últimas originarias de Francia.
El sexto lugar lo ocupa la pastafrola argentina, seguida por otras preparaciones clásicas como la crostata y la pastiera de Italia, la butter tart de Canadá y la tarte Normande de Francia.
Desde Taste Atlas explican que las tartas son productos horneados con una base de masa, generalmente quebrada, que contienen rellenos dulces o salados. Su característica principal es que son abiertas, es decir, no poseen una cobertura completa de masa sobre el relleno, lo que las diferencia de los pasteles.
En el caso de la pastafrola argentina, el tradicional diseño incluye tiras de masa en la parte superior que permiten apreciar el relleno, siendo el membrillo y la batata las opciones más populares. Como en muchas preparaciones típicas, existen adeptos que prefieren una u otra variedad, reflejando la diversidad y pasión local por esta tarta.
Este reconocimiento internacional reafirma la importancia cultural y gastronómica de la pastafrola como uno de los emblemas culinarios de Argentina.
