Balance de la Temporada: Ocupación y Consumo
El verano 2026 en la costa atlántica se caracterizó por una ocupación de fachada, con permanencias reducidas a pocos días.
Estadías de escapada: el promedio de permanencia bajó a 3 o 4 noches, concentrando la actividad principalmente en fines de semana, generando un uso intensivo del comercio solo en esos días y mayor ociosidad y costos el resto de la semana.
Caída del consumo real: según informes de CAME y entes provinciales, el consumo turístico en la costa bajó cerca del 40% en términos reales en los últimos dos años, con turistas limitando gastos a alojamiento y gastronomía básica, evitando recreación, compras y servicios complementarios.
Precios y costos: los comerciantes absorbieron aumentos de costos para mantener competitividad frente a destinos como Brasil, resultando en márgenes de ganancia mínimos.
Situación social y económica en Pinamar
El impacto es profundo en Pinamar, con diferencias según sectores y zonas.
Efecto sándwich en comercios: locales enfrentaron aumentos en tasas municipales de hasta 66% y subas en energía, mientras las ventas cayeron.
Segmentación de gasto: Cariló y el segmento alto mantuvieron ocupación plena, pero con gasto limitado. En Ostende y Valeria del Mar la caída de la clase media afectó severamente a comercios y servicios barriales.
Incertidumbre laboral: varios comercios estacionales cerraron la temporada sin reservas para indemnizaciones o estructura mínima, con riesgo de cierres definitivos antes de mayo.
Dato clave: se estima que la actividad económica general de Pinamar podría contraerse entre un 8% y 12% anual, anuncian un invierno complejo para la región.
Pinamar no se reduce a Avenida Bunge; barrios como Ostende y Valeria sostienen la fuerza laboral cuya capacidad de consumo impacta directamente en la economía local. La cadena de pagos está herida y el invierno 2026 será un desafío para su recuperación.







