Organizaciones de personas mayores y especialistas en envejecimiento pidieron a la Justicia frenar la norma que habilita reemplazar los prospectos impresos por códigos QR. Advierten que la medida puede dejar sin acceso a información sanitaria clave a millones de pacientes.
Por Juan Salas
Una organización de jubilados y expertos en la tercera edad presentaron una medida cautelar ante la Justicia para detener la eliminación de los prospectos impresos en medicamentos, luego de que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) habilitara su sustitución por información digital accesible mediante códigos QR.
La acción fue impulsada por la Asociación Civil Jubilados y Pensionados Plaza Bernardo Ader, acompañada por Plataforma Mayor y el abogado Jorge Filipini. Reclaman que se mantenga la obligatoriedad de incluir el prospecto en papel dentro de cada envase mientras se evalúa la legalidad de la norma.
El cuestionamiento recae en la Disposición ANMAT 3294/2025, publicada el año pasado, que permite a laboratorios reemplazar el prospecto en papel por información digital mediante códigos QR o enlaces electrónicos.
La presentación judicial advierte que la medida podría ocasionar un "daño grave e irreparable" en el acceso a información sanitaria esencial, especialmente para las personas mayores, población que concentra el mayor consumo de medicamentos y enfrenta barreras para acceder a herramientas digitales.
Solicitan mantener el prospecto en formato papel
El pedido demanda una medida cautelar autónoma y preventiva que obligue a la ANMAT y laboratorios a continuar entregando el prospecto en formato físico en cada medicamento.
El objetivo es preservar el sistema actual de información sanitaria hasta que la Justicia resuelva el fondo, ya que sostienen que la norma podría vulnerar derechos constitucionales vinculados a la salud, la información y la protección de consumidores.
La demanda señala que la digitalización total no fue precedida por un análisis de impacto social ni sanitario adecuado, ni una consulta pública efectiva con los afectados.
Además, indica que la norma habilita migrar exclusivamente al formato digital sin un período de transición que asegure accesibilidad universal, lo que dejaría excluida a una parte considerable de la población.
La brecha digital, principal preocupación
Uno de los argumentos centrales es la brecha digital que afecta principalmente a personas mayores.
Según datos citados, al menos un 12% de mayores de 60 años no usan teléfonos celulares, y ese porcentaje sube al 38,5% en mayores de 75 años, lo que significa que millones podrían perder acceso a información sanitaria si solo está disponible vía códigos QR.
A estas dificultades se suman limitaciones económicas, problemas cognitivos y falta de conectividad.
Los impulsores sostienen que eliminar el prospecto impreso traslada al paciente la responsabilidad de superar obstáculos tecnológicos para acceder a información básica sobre medicamentos.
“Nuestra sociedad está alfabetizada, pero no completamente tecnificada”
Adrián Roger, presidente de la Asociación Civil Jubilados y Pensionados Plaza Bernardo Ader, explica que esta iniciativa surge del contacto diario con adultos mayores que enfrentan dificultades con herramientas digitales.
“Nuestra sociedad está alfabetizada, pero no totalmente tecnificada”, indicó.
Explicó que muchas personas mayores usan el celular solo para llamadas básicas o carecen de acceso a internet.
“Algunos no tienen WhatsApp, no cuentan con Wi-Fi por razones económicas o no disponen de datos en el teléfono”, detalló.
Para Roger, exigir consultar información sanitaria mediante código QR puede generar dificultades significativas.
“Para muchos, resulta muy complicado. Incluso hay quienes desconocen funciones básicas del celular”, afirmó.
La asociación organizó talleres de formación digital para jubilados, pero pese a progresos, las dificultades persisten.
“Realizamos cursos para enseñar uso del celular. Aprenden algunas cosas, pero si no practican seguido, lo olvidan. Todavía hay colas en bancos porque muchos prefieren cobrar la jubilación en persona. No saben manejar home banking”, explicó.
Roger también advirtió sobre riesgos concretos para la salud derivados de eliminar prospectos en papel.
“Si una persona sabe que es alérgica a cierto medicamento y debe buscar esa información en un QR, puede que no sepa cómo o no la encuentre. Esto puede llevar a tomar el medicamento incorrectamente, lo que representa un riesgo”, sostuvo.
El prospecto como herramienta de autocuidado
El planteo judicial remarca que el prospecto cumple función clave en el autocuidado de pacientes, permitiendo consultar dosis, contraindicaciones, interacciones y efectos secundarios.
Esta información es particularmente crucial para adultos mayores que suelen consumir varios medicamentos simultáneamente.
Estudios citados indican que los mayores consumen en promedio cinco medicamentos al mes, aumentando el riesgo de errores si la información no es accesible.
Especialistas alertan sobre exclusión digital
Desde Plataforma Mayor, la especialista en envejecimiento Isabel Lovrincevich advirtió que la digitalización total puede barrerar el acceso a información.
Comparó la situación con menús digitales en restaurantes, donde muchas personas mayores dicen al mozo: “Contame qué hay, porque no sé escanearlo o no tengo un celular que lo permita”.
Advirtió que podría ocurrir escenario similar con medicamentos.
“Puede haber lugares sin Wi-Fi o personas sin celular con buen escáner. Estas barreras impiden conocer la información que más necesitan”, explicó.
Además, remarcó que el prospecto impreso permite recordar indicaciones médicas cuando el paciente no las tiene claras.
“Permite releer para qué es el medicamento o cuándo tomarlo cuando uno olvidó la explicación médica”, agregó.
Tecnología sí, pero con inclusión
Los impulsores aclaran que no se oponen a la tecnología, sino a que el formato digital reemplace totalmente el físico.
Proponen que ambos sistemas convivan durante un período de transición, mientras el Estado promueve alfabetización digital para adultos mayores.
“No estamos en contra de la tecnología. Pero necesitamos convivencia mientras se fomenta capacitación digital”, expresaron.
Advierten que una digitalización sin políticas inclusivas profundizará la exclusión.
“Muchos adultos mayores se sienten inútiles por no saber usar estas herramientas. La pregunta es qué lugar queremos que ocupen y qué políticas públicas les destinamos”, enfatizaron.
Mientras esperan resolución judicial, las organizaciones impulsan una petición pública para reunir firmas contra la eliminación de los prospectos en papel.







