La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner brindó su declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal 7 en el marco de la causa conocida como Cuadernos, donde afirmó estar "cumpliendo una injusta condena" y denunció irregularidades en el desarrollo del proceso judicial.
Durante su declaración, la ex mandataria señaló: "Vine en calidad de detenida" y cuestionó la legalidad y objetividad de la investigación, señalando deficiencias en el accionar de jueces y fiscales.
En este sentido, denunció que se "chantajearon empresarios con una ola de detenciones" y criticó el uso de la figura del arrepentido que, según su visión, "la manejaron de forma criminal". Subrayó que todas las obras públicas investigadas "fueron aprobadas por los diputados" y enfatizó que "no hay testigo que haya declarado" en su contra.
Cristina Fernández de Kirchner cuestionó directamente al Poder Judicial al sostener que "hay jueces que inclinan la cancha según sus mandantes". Al referirse al juez Julián Ercolini, afirmó que "se declaró incompetente y después competente" y denunció que en la causa "fraguan y construyen pruebas para condenar" y que "hubo prácticas mafiosas" durante todo el proceso.
Asimismo, apuntó contra el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, calificándolos como "dos mafiosos". También relacionó al abogado Marcelo D'Alessio con "una trama delictiva" y denunció extorsiones destinadas a influir en la causa.
Para concluir, la ex presidenta definió la causa como "un gran disparate" y alertó sobre las consecuencias institucionales de estos procesos judiciales, señalando: "Con este sistema judicial me puedo morir presa". Además, denunció un acto violatorio de la Constitución al señalar que "el Presidente anunció que voy a seguir presa".
Estas declaraciones se produjeron en un contexto donde Cristina Fernández de Kirchner mantiene un rol central en la política nacional y en el debate sobre la independencia y el funcionamiento del sistema judicial argentino.







